Luna: memorias de un asilo

Luna: memorias de un asilo

 Carátula con diseño original de una de las portadas de Revista Luna, ilustrada por Santiago Ontañón

 

“Luna: memorias de un asilo” es una audioserie de seis capítulos, que recrea, desde el punto de vista humano, la permanencia de diecisiete refugiados republicanos en la Embajada de Chile en Madrid, entre marzo de 1939 y octubre de 1940, tras el triunfo de los nacionalistas en la Guerra Civil Española.

Durante su estancia en la representación diplomática, ocho de ellos conformaron una cofradía a la que denominaron “Noctambulandia”, y crearon la revista cultural “Luna”. Dicha publicación, de treinta números, refleja el paisaje político y cultural del momento, junto con el impacto dejado por la Guerra Civil Española y la preocupación por el inicio de la Segunda Guerra Mundial, y además, visibiliza el drama personal que significa para ellos el encierro obligado, así como la catarsis que les provoca escribir e ilustrar esta Revista, única en su especie.

Este es un proyecto del Centro Cultural de España de Santiago de Chile, producido por Arcano 21 Producciones, y escrito por M. Paulina Correa.

Capítulos

Capítulo 1/Una puerta se abre

Capítulo 2/Nuestra misión

Capítulo 3/Luna nueva

Capítulo 4/Tristezas

Capítulo 5/Incertidumbre

Capítulo 6/Los últimos noctámbulos

Ficha artística

Guión original y Dirección: María Paulina Correa C.

Narración: Maureen Herman

Elenco:

Mario Olguín: como Carlos Morla Lynch, Encargado de Negocios de la Embajada Chilena en España.

Gloria Laso: como María Manuela Vicuña, esposa de Carlos Morla Lynch, conocida como Bebé Morla.

Sebastián Dupont: como Edmundo Barbero, artista, actor. Escribía crónicas teatrales en Luna; como Coronel Juan Luis Beigbeder.

Orlando Alfaro: como Antonio de Lezama, periodista, cronista de Luna; como Enrique Gajardo, Representante de Chile ante el gobierno paralelo de Burgos, y posteriormente Encargado de Negocios de la Embajada de Chile en España, en reemplazo de Morla Lynch; Voz Radio Gonzalo Ǫueipo de Llano, militar.

Kako Zará: (Ǫ.E.P.D.), como Santiago Ontañón, actor, dramaturgo, director de teatro, pintor. Fue ilustrador de Luna, aparte de escritor

Rodrigo Valenzuela: como Aurelio Romeo, abogado. Escribía cuentos y crónicas en Luna; como Miguel Hernández, poeta.

Jorge Lillo: como Germán Vergara Donoso: Encargado de Negocios de la Embajada Chilena en España

Ignacio Leyton: como José Campos, estudiante. Era cronista de Luna; como Mayor Augusto Gómez Reyes, Agregado Militar de la Embajada Chilena; y personajes de apoyo.

Juan José Santos: como Pablo de la Fuente, escritor. Fue director de Luna; personajes de apoyo.

Francisco Cuevas: como Antonio Aparicio, escritor. Escribía poesía y crónicas en Luna. David Gómez: como Luciano García Ruiz, abogado y periodista. Participó al inicio de Luna.

Jaime Torrego: como Julio Romeo, estudiante. Escribía cuentos en Luna.

Marcela Arroyave: como Madre 1, en Diálogo de las Madres; como Trudy, miembro de las Brigadas Internacionales.

Maureen Herman: como Madre 2, en Diálogo de las Madres.

Paula Palicio: como Sara Ontañón, hermana de Santiago Ontañón, y voces de apoyo.

Ernesto Heredero: como Gral Eugenio Espinosa de los Monteros, militar nacionalista; como locutor radio , y voces de apoyo.

Rafael Pañeda: como Marqués de Portago, que lidera asalto a la Embajada chilena; como Julián Besteiro, catedrático y político; como soldado; como locutor radio; como cocinero de la Embajada chilena; y voces de apoyo.

Leonora Díaz: como Empleada de la Embajada Chilena, y voces de apoyo.

Juan Pablo Saavedra: como Antonio Hermosilla, periodista; como chofer de la Embajada chilena,: como Consejero de la Embajada de Brasil, y voces de apoyo.

Joaquín Jiménez: Voces de apoyo. Inés Recio: Voces de apoyo.

Arreglos y musicalización incidental

Verónica Waissbluth Piano

Willy Pino Contrabajo

Natalia Subiabre Flauta traversa

Amparo Alarcón Violín

Carlos Subiabre Arreglos Musicales “Anda Jaleo”

Intérprete Anda Jaleo: Marisil Caparotta

Producción General y Artística: Arcano 21 Producciones

Asesoría histórica: Beatriz Lorenzo Gómez de la Serna

 

Conociendo a los noctámbulos

¿Quiénes eran los 8 refugiados republicanos integrantes de Noctambulandia, y creadores de Revista Luna?

ANTONIO DE LEZAMA Y GONZÁLEZ DEL CAMPILLO 

Laguardia (Álava), 28/03/1882 – Madrid, 27/10/1971. Periodista, escritor y político. En 1907, al morir su padre, heredó su puesto de redactor en el diario El Liberal comenzando así una carrera periodística que desempeñó a lo largo toda su vida. Entre 1918 y 1919 fundó el diario “La Libertad”, de ideología radical-socialista, desde el cual se enfrentó a la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), lo que le supuso varios períodos de cárcel. Participó en la fundación del Partido Republicano Radical Socialista, por el que se presentó a las elecciones por Madrid en 1931. Durante la Segunda República se desempeñó en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Iniciada la Guerra Civil (1936-1939), se desempeñó como comisario de batallón de una brigada internacional, resultando ascendido a comisario inspector de la Sexta División en Madrid, para después pasar a ser director de la Escuela Superior de Comisarios de Guerra del Ejército del Centro. En 1939, tras la derrota de la República, se refugió, junto a otras dieciséis personas, en la Embajada de Chile en Madrid.

En 1908 contrajo matrimonio con Ramona Gil Pegueroles, maestra de 1ª Enseñanza, 7 años mayor que él y con quien parece haber mantenido una buena relación a pesar de su singular éxito con las mujeres que lo llevaron a protagonizar más de 25 duelos de honor. Si bien no tuvieron hijos, apadrinaron a varios sobrinos por parte de Ramona; incluso una de las sobrinas (Ramona Gil Burillo) figura en los años 1950 y 1951 como traductora de francés en la editorial chilena Zig-Zag. Ramona Gil Pegueroles no se fue al exilio con Antonio y defendió la decisión de este de marchar en solitario. Ella permaneció en Madrid y consiguió, incluso, la devolución de su casa que había sido confiscada.

Ya en el exilio en Chile, Antonio continuó con sus tareas periodísticas, trabajando en prensa escrita y programas radiofónicos. Una de sus últimas tareas en Chile fue la puesta en marcha, junto a Margarita Xirgú y otros compañeros españoles de exilio, del Teatro Experimental de la Universidad de Chile.

En 1970 regresó a Madrid, donde murió en enero de 1971.

 

SANTIAGO ONTAÑÓN FERNÁNDEZ 

Santander (Cantabria), 22/11/1903 – Madrid, 27/08/1989. Escenógrafo y pintor. A pesar de que sus padres hubieran querido que se hiciera químico, se decidió por el arte y en 1920 partió a París dónde se formó con Tolmer en la línea del dibujo moderno. Pero su vida cambió en el momento en que se atrevió a realizar su primera escenografía para el bailarín ruso Boris Kinniasef. A partir de ese momento, aunque siguió pintando, su trabajo fue el de escenógrafo y no lo abandonó hasta prácticamente su muerte.

En 1927 regresó a Madrid y, debido a la fama que traía como escenógrafo, al poco de llegar, el Teatro Lírico Nacional le encargó los decorados de varias obras y en ese contexto conoció a Federico García Lorca, a quien le unió, a partir de entonces, una profunda amistad y con quien participará, durante La Segunda República, en “La Barraca”.

Habiendo abrazado la causa republicana, durante los años de la Guerra Civil colaboró con María Teresa León en las Guerrillas del Teatro, realizó escenografías para el Teatro de la Zarzuela y colaboró en la revista El Mono Azul.

En marzo de 1939 se asiló, junto a otros dieciséis compañeros más, en la Embajada de Chile en Madrid, desde donde partió al exilio en octubre de 1940.

Al poco de llegar a Chile, contrajo matrimonio con quien sería su gran amor, Eliana Bell; Nana. Fue ella quien contactó con Margarita Xirgu, para cuya compañía trabajaba como encargada de vestuario. Y con ella emprende un periplo por diversos países: Argentina, Uruguay y, finalmente, Perú. Allí consigue una cátedra de cine que abandonó para volver a España, huyendo de una ruptura matrimonial que nunca superó.

En 1955 regresó a España, donde permaneció hasta su muerte. Aunque intentó recuperar el mundo que había dejado hacía más de una década -tertulias, cafés, bambalinas, sets de filmación- el trabajo febril y lleno de mística de los años ’30 había dado paso a “trabajar para vivir” y el amor apasionado que conoció en Chile había naufragado en una botella de whisky.

 

PABLO DE LA FUENTE 

Segovia (Castilla y León) 1906 – Perugia (Italia) 1976. Escritor y periodista. Ferroviario por tradición familiar y periodista por vocación. En 1922 se trasladó a Madrid para trabajar en las oficinas de la Compañía Ferroviaria Caminos de Hierro del Norte de España. Fue miembro del Sindicato Nacional Ferroviario de la UGT y afiliado al Partido Comunista de España en Madrid. A la vez que trabajaba estudió el bachillerato y se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid.

Participó en la creación de la Federación Universitaria Escolar en 1927 y junto a María Zambrano formó la Liga de Educación Social en 1928. En marzo de 1929 fue detenido e internado en la cárcel Modelo de Madrid junto a varios dirigentes de la FUE por su participación en las huelgas estudiantiles contra la dictadura, siendo expulsado de la Universidad. En 1931 viajó a la Unión Soviética para asistir al Congreso Internacional de Escritores Solidarios con el Régimen Soviético. Fue colaborador de los diarios “El Liberal” y “La Libertad” y de las revistas “Octubre” y “El Mono Azul”, órgano de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Después de la Revolución de Asturias (octubre de 1934) marchó a París para evitar ser detenido, viajando posteriormente por varios países europeos.

Al producirse el Alzamiento Militar de julio de 1936 se encontraba en Madrid y participó en el asalto al Cuartel de la Montaña como parte de las Milicias Ferroviarias. Posteriormente se incorporó al 5º Regimiento de Milicias Populares combatiendo en el frente de Madrid y siendo censor de prensa en la capital de España. En marzo de 1939 se desplazó a Valencia con la intención de salir de España en barco, pero al no conseguirlo regresó a Madrid refugiándose en la Embajada de Chile.

En Santiago de Chile ejerció como periodista, publicó varias novelas y colecciones de relatos y administró, junto a su compañera Mina Yáñez, el Café Miraflores. En los años ’50 se radicó en México dónde colaboró en la revista “Las Españas”. En 1953 marchó a Roma como funcionario de la FAO y permaneció en Italia hasta su muerte.

 

JOSE CAMPOS ARTEAGA 

Cebreros (Ávila) 1914 – México (¿?) Realizó estudios secundarios en el Instituto Escuela de Madrid y luego de Derecho en la Universidad Central de Madrid. Durante su época universitaria militó en la Federación Universitaria Escolar (FUE) y perteneció a las Juventudes Socialistas.

En 1937, en plena Guerra Civil, contrajo matrimonio con la hermana de sus compañeros de universidad Aurelio y Julio Romeo del Valle. Participó en la Guerra Civil, en el Batallón Largo Caballero Nº 2 y luego en el Fernando de Rosa como Comandante. En el frente de Madrid entró en contacto con las Brigadas Internacionales y colaboró como voluntario traductor. Con la entrada de las tropas sublevadas en Madrid, se refugió con otros compañeros en la Embajada del El Salvador y, tras ser esta asaltada, en la Embajada de Chile, donde permaneció más de un año, y donde participó de la redacción de la revista Luna.

Salió de la Embajada de Chile -junto a sus cuñados, los hermanos Romeo- en septiembre de 1940 hacia Lisboa, desde donde embarcaron en el vapor “Cullabá” hacia Brasil. Desde Brasil iniciaron un periplo por diferentes países americanos hasta llegar a México, en diciembre de 1940. Allí se reunieron con su familia en Monterrey y en marzo de 1941 se nacionalizaron mexicanos. Posteriormente, se trasladó al D.F. donde trabajó como vendedor, corrector de imprenta, en Comercio Exterior y, finalmente, en los laboratorios Smith Kline, hasta su jubilación.

 

LOS HERMANOS AURELIO Y JULIO ROMEO DEL VALLE 

Aurelio Romeo, Madrid 1913 – (¿?). Julio Romeo, Madrid 1915 – (¿?) Poco o nada es lo que se puede encontrar de los hermanos Romeo del Valle en los archivos. Eran jóvenes de 26 y 24 años, vivían una vida “normal” y, tras la guerra, parece que, si bien dejaron de ser jóvenes e, incluso, Aurelio recuerda en una carta a Vergara Donoso que perdió un ojo en la guerra, siguieron siendo “normales”.

Eran hijos de un médico, pionero de la pediatría, presidente del Comité Central de la Cruz Roja Española durante la II República, redactor y colaborador en prensa científica y divulgativa, cofundador de diversas revistas médicas y que, finalizada la Guerra Civil, se exilió en México en agosto de 1939 acompañado de su esposa -Isidora del Valle- de sus hijas Carmen y Pilar y su hijo Luis. Sus otros dos hijos -Aurelio y Julio-, junto a su cuñado José Campos, marido de Carmen Romeo, estudiaban juntos, entraron juntos a la Embajada, salieron de allí juntos, juntos recorrieron parte de América a su llegada a Brasil y juntos llegaron a México a reunirse con el resto de la familia.

Ambos hermanos realizaron sus estudios en el Instituto Libre de Enseñanza de Madrid y prosiguieron sus estudios en la Universidad Central de Madrid. De Aurelio se sabe que, al igual que su amigo José, formó parte de la FUE; de Julio, …podría suponerse que también, pero no hay constancia.

Durante la II República, Aurelio formó parte de La Barraca (grupo de teatro universitario de carácter ambulante y orientación popular, coordinado y dirigido por Eduardo Ugarte y Federico García Lorca, creado en 1931 al comienzo de la Segunda República, y puesto en marcha en el verano de 1932), en calidad de electricista y chofer de “La Bella Aurelia”; nombre con García Lorca bautizó la camioneta en que se trasladaba el grupo con todo el aparato escénico porque “el que la conducía se llamaba Aurelio Romeo”.

De sus 17 meses en la Embajada de Chile dan cuenta sus relatos y Notas de Lectura en prácticamente todos los números de LUNA. Salieron en el segundo grupo que abandonó la embajada en septiembre de 1940 rumbo a Brasil vía Lisboa, junto a su cuñado José Campos, al poeta Antonio Aparicio, los médicos José García Rosado y Esteban Rodríguez, el abogado Luciano García Ruiz y Eusebio Rebollo.

De su vida en México, solo se sabe lo que Aurelio relata en su correspondencia con Donoso Vergara, que él se dedica a las traducciones, que Julio está regular del corazón, y que José Campos sigue casado con su hermana Carmen.

Que se sepa, ninguno volvió a España, salvo eventualmente de visita y para tratar a un nieto de miopía en Barcelona. Se afincaron en el DF, se hicieron mexicanos prácticamente al llegar, sus hijos e hijas, nietos y nietas nacieron mexicanos y Aurelio nunca fue marino, de esos que navegan en barcos a vela.

 

EDMUNDO BARBERO 

Madrid, 1899 – San Salvador, 1982. Actor y director de teatro. Hijo de actores, se vincula con el arte dramático desde niño. Concluido el bachillerato,ingresa en el Conservatorio de Música y Declamación de Madrid. Al mismo tiempo que estudiaba, desarrollaba diversos trabajos de subsistencia. Su primera actuación tuvo lugar en 1919, cuando apenas contaba con 20 años, como parte de una compañía, con la que recorrió toda España.

A los veintiún años fue llamado a filas para cumplir con el Servicio Militar. Su destino fue Marruecos, donde pasaría los tres años de servicio y donde le tocó vivir y sufrir los momentos más duros y sangrientos de la guerra de África. Fue uno de los pocos supervivientes del Desastre de Annual (julio de 1921), donde las tropas españolas fueron masacradas, teniendo más de 4.000 bajas. Licenciado, después de casi tres años de servicio militar, regresó a Madrid y allí retomó su anterior profesión.

Durante la República trabajó como actor en la compañía de Gregorio Martínez Sierra con la primera actriz Catalina Bárcena, así como también en cine. Fue justamente durante el rodaje de “El Genio Alegre”, en Córdoba, que se produce el Alzamiento Militar del 18 de julio 1936 y se ve obligado a escapar de las huestes de Queipo del Llano para dirigirse a la zona republicana. No fue fácil, de Andalucía pasó a Portugal, donde permaneció escondido hasta poder embarcar hacia Marsella y desde ahí, cruzar los Pirineos y llegar a Madrid.

Durante la Guerra Civil, formó parte del Teatro de Arte y Propaganda y de las Guerrillas del Teatro del Ejército del Centro, que representaban con gran penuria de medios y en las adversas condiciones imaginables un repertorio del llamado «teatro de urgencia».

Tras la contienda, fue condenado a muerte, pero consiguió refugiarse en la embajada de Chile y partir para el exilio, que transcurrió en diversos países latinoamericanos. Residió en Chile, La Argentina, Perú, México y El Salvador, donde arriba en 1952 llevando consigo una pequeña maleta personal y algunos baúles con vestuario, utilería, fotos y recortes de periódicos de sus múltiples éxitos como artista de la escena. Allí desarrollará su labor durante 30 años y formará una familia junto a Julia Hérodier y sus hijos Claudia y Luis.

 

ANTONIO APARICIO HERRERO 

Sevilla 1916 – 2000 Caracas (Venezuela). Periodista, ensayista y crítico de arte. Profundamente sevillano, su escritura rezuma flamenco, tauromaquia y Gustavo Adolfo Becquer. Desde los 17 años publica ya versos en “El Liberal”, “Hojas de Poesía” y “Nueva Poesía”.

En marzo de 1936 se traslada a Madrid dónde lo sorprende la guerra. Coherente con sus ideales éticos y políticos, se enrola en el 5º Regimiento de Milicias Populares donde coincide con Miguel Hernández. Ambos formaron parte de la Brigada de “El Campesino” en calidad de Comisarios de Cultura. En febrero de 1937 es herido en el Frente del Jarama. Ejército Popular. Publica poemas en “El Mono Azul” (órgano de la Alianza de Intelectuales Antifascistas), en las revistas “Hora de España” y “Combate”.

En 1938, la Editorial Signo, de Rafael Alberti, publica su primer poemario “Elegía a la Muerte de Federico García Lorca”, con ilustraciones de Santiago Ontañón. Su poesía de guerra fue recogida en el “Romancero de la Guerra Civil” (1936), en el “Romancero General de la Guerra Civil” (1937) y en “Poesía de las Trincheras”.

Al término de la guerra, en marzo de 1939, es detenido, pero consigue huir y pedir asilo en la embajada de Chile. Finalmente, en septiembre de 1940, se desplaza a Portugal, y desde allí a Chile. Allí colabora con “La Verdad de España”, “El Siglo” y “España Libre”, y abre la Librería “Arte” en la ciudad de Santiago. Tras 8 años, dejará el país para irse a México y, posteriormente, a Caracas. Allí fue director durante bastantes años del programa de radio “El Diario Español” y colaboró con el “El Nacional” de Caracas por más de treinta años.

En 1962 inició los trámites de solicitud para su vuelta a España, instalándose cinco años en Sevilla (desde principios 1964 hasta finales de 1968), pero tras sufrir varios allanamientos de su casa, regresó a Venezuela con su mujer y sus 2 hijos y permaneció allí hasta su muerte.

 

 

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